Cine de Verano 2011
| BIBLIOTECA MUNICIPAL - 21,00 HORAS |
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- Dia 9 - Absurdistan Director: Veit Helmer, color, 88 min., 2008 |
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- Dia 16- En las nubes Director: Andreas Dresen, color, 100 min., 2008 |
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–Día 23-Krabat Director: Marco Kreuzpaintner, color, 120 min., 2008 |
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-Día 6- Yella Director artístico: Christian Petzold, color, 88 min., 2007
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-Día 13 Jerichow Director: Christian Petzold, color, 93 min., 2009 |
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PROGRAMACIÓN: |
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- Dia 9 - Absurdistan Director: Veit Helmer, color, 88 min., 2008 |
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Aquí se atraviesan los límites de la realidad. Mediante humor grotesco, elementos de cuento y algún apunte de magia, Veit Helmer esboza un mundo totalmente particular. Absurdistan: podría ser tanto un lugar como una situación, o tal vez sólo una encantadora sensación surrealista, oníricamente poética y atemporal.
Especificaciones técnicas
Un pueblo aislado, en algún lugar entre Europa y Asia, en algún tiempo entre ayer y hoy. Desde su infancia, Aya (Kristýna Maléřová) y Temelko (Maximilian Mauff) están destinados el uno a la otra. Ahora, por fin, esperan ansiosos su primera noche de amor, que se debe establecer, según una vieja tradición, con la ayuda de las estrellas y debe comenzar con un baño juntos. Sin embargo, poco antes de la anhelada fecha, los pozos se secan.
Puesto que los hombres del pueblo no hacen el más mínimo ademán de ir a poner remedio a la desgracia, las mujeres recurren a una medida drástica: botan a los hombres de los lechos matrimoniales, atraviesan el pueblo con un vallado que separa a los hombres de las mujeres y, además, se declaran en huelga: si no hay agua, no hay sexo. También Aya se pone de parte de las mujeres. Para salvar su amor y para no dejar escapar la constelación de estrellas propiciatoria para su primera noche juntos, Temelko lo dispone todo para hacer brotar las fuentes de nuevo. Para ello debe recurrir a medios poco habituales.
A menudo las mejores historias se encuentran en el periódico. Cuando, en el año 2001, Veit Helmer encontró en la última página del Berliner Tagesspiegel una noticia breve que informaba sobre una huelga de sexo en un pueblo de Turquía, se quedó fascinado de inmediato e intuyó que estaba en la pista de una nueva historia. En Siirt, al sur de Turquía, las mujeres del lugar se habían declarado en huelga porque sus maridos no estaban en disposición de encargarse de reparar las deterioradas tuberías del agua potable, de modo que la valiosa agua se traía fatigosamente desde una distancia de varios kilómetros. Está claro a quién correspondía tal cometido. Sea como fuere, la huelga surtió efecto, el tubo se reparó inmediatamente y, de este modo, la felicidad conyugal volvió a Siirt sin obstáculos. A veces las medidas más sencillas son las que producen los mejores resultados.
Rodando en el noroeste de Azerbaiyán, al margen del cine mayoritario y a años luz del cine europeo estandarizado, Helmer consigue realizar un cuento moderno que va directo al corazón. Una historia de amor especial, una película sobre el poder de las mujeres y el “sexo débil” de los hombres.
Visualmente innovador, narrativamente original y emocionalmente conmovedor, Absurdistan es una farsa romántica, una embriaguez de imágenes llena de grandes sentimientos y sensaciones ópticas.
Género y temas:
Largometraje
Comedia, diferencia sexual, relaciones familiares, desincronización de distintas culturas, búsqueda del sentido de la vida, humor grotesco.
Críticas y reseñas:
“Grotesco, absurdo y disparatado. Helmer es capaz de crear hermosas imágenes.” (Radio Bayern 3) “Un paisaje sideral, de refulgente luz mortecina, con cerros y desniveles grises como una primitiva corteza de árbol. Ahí es donde Helmer escenifica su bucólico cuento.” (Stuttgarter Zeitung)
“Absurdistan es un proyecto sumamente ambicioso, pues –contrariamente al cine alemán convencional– no aspira a representar la realidad, sino que construye una peculiar fantasía-realidad.” (Die Welt)
“Veit Helmer se centra poco en las asombrosas fuerzas que se podrían liberar de una energía impulsora desviada; tampoco la crisis del patriarcado es realmente su tema. Más bien enreda a su público en un denso tejido de momentos grotescos y acontecimientos absurdos.” (Berliner Zeitung)
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- Dia 16- En las nubes Director: Andreas Dresen, color, 100 min., 2008 |
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Inge conoce a Karl, se enamora de él apasionadamente y deja a su marido Werner tras 30 años de matrimonio para ir a vivir con Karl. Esta podría ser una historia de amor como cualquier otra, si no fuese por que sus protagonistas superan los 60, o incluso los 70 años de edad.
Especificaciones técnicas
Inge, modista casera, repara un pantalón y no espera a que el cliente venga a buscarlo sino que entrega la prenda a domicilio. Poco después ella y Karl intercambian los primeros mimos y al final, de forma espontánea, terminan en la cama. Después de haber dormido juntos, Inge sale corriendo de la casa de Karl. Desde hace 30 años está casada con Werner. Cuando Karl, que es aún mayor que Werner, vuelve a aparacer para arreglar una chaqueta, ella le pide que se vaya. Inge se acuesta también con su marido Werner, pero si bien lo hace de forma cariñosa, se nota que hay menos pasión. En una conversación telefónica Inge rechaza una invitación de Karl, pero cambia de opinión y se encuentra con él durante un visita de Werner a su hijo en el Mar Báltico. A partir de ahí, Inge ve a su amante regularmente. Cuando le habla a su hija Petra de esta aventura, la hija recciona de forma comprensiva y le recomienda que lo disfrute pero que lo mantenga en secreto. Sin embargo, Inge prefiere las cosas claras y le habla a Werner de su nuevo amor con Karl. Inge y Werner tienen una gran pelea en la que él le reprocha amargamente que ha perdido la cabeza. Ella lo abandona y se va a vivir con Karl. Una noche suena el teléfono: Werner ha muerto. Después del entierro Inge, torturada por los remordimientos, va al encuentro de Karl, que la consuela.
Ya antes de que la historia comience de verdad, uno ve una escena de sexo apasionada, directa y sin tapujos entre Inge y Karl. Muchos espectadores percibirán esta escena como una provocación y la violación de un tabú. “No quería rodar escenas de sexo pudorosas. Odio las escenas de sexo en películas que presentan una imagen general y nebulosa. Yo quiero saber exactamente qué es lo que pasa en esa situación: sino, no hace falta que la muestre… Casi no existen películas sobre este tema, y las que hay no me parecen correctas. Es decir, no hace falta conocerse poco a poco. No hay que esperar una eternidad hasta el primer beso y tres cuartos de hora de película hasta el primer acto sexual en una cámara oscura. Todo menos eso. Lo sabíamos bien: ¡sin rodeos! Sin escenas pudorosas, sin luz tímida. En vez de eso quería la luz del día. Eso lo tenía claro desde un principio.“ (Andreas Dresen)
La película surgió sin un verdadero guión. Los diálogos fueron creados e improvisados por los actores, ellos sólo tenían indicado en qué dirección debía desarrollarse la escena. Andreas Dresen y su equipo se concentraron en la pasión de los protagonistas. El contexto sólo se esboza, la situación económica o el pasado profesional tienen un rol indirecto y secundario en la trama. Dresen renunció también a una banda de sonido convencional. En la película la música está directamente ligada a su lugar de origen: Inge canta en un coro con un grupo de mujeres de la tercera edad. Las canciones que cantan son mayormente canciones viejas con textos románticos que hablan sobre el amor, la libertad y la alegría (como el tema “Tres gitanos“ de Lenau). Aquí Dresen le da preferencia a las últimas estrofas, que son menos populares. La cámara enfoca a los personajes relativamente cerca sin descomponer las imágenes en detalles y quitarles así la nitidez. Especialmente en las tomas de los interiores se percibe un ambiente estrecho; la mirada se dirige reiteradamente a través de puertas abiertas que proveen a las tomas con un carácter agobiante adicional. Las escenas que evocan el sentimiento de libertad son raras, mismo si uno considera las tomas en exteriores: esta película pone la mira en el mundo interior, la vida emocional de sus personajes. “Queríamos mostrar cómo una mujer de edad avanzada de pronto es capaz de perder la cabeza, de experimentar la catástrofe natural del amor una vez más y como consecuencia tomar una decisión fuerte, sin compromisos.“ (Andreas Dresen)
Se puede decir que WOLKE 9 es, por su trato directo del tema “sexualidad en la vejez“, una provocación; pero al mismo tiempo es una película excepcional: más abierta y auténtica que muchas otras películas, en las cuales las personas mayores se limitan a flirtear un poco, o sólo son representadas como personajes cómicos dotados de una picardía senil o como seres sentimentales y melancólicos. Uno se puede preguntar: ¿Es necesario explorar los últimos confines y umbrales de la vida humana y representarlos en imágenes? Sin menoscabar el malestar que puede sentir uno u otro espectador al ver estas imágenes, de lo que también se trata aquí es de contrarrestar muchas de las imágenes falsas propagadas en otras películas y reemplazarlas por imágenes nuevas. Aunque el director apenas tenga 45 años y esté narrando experiencias que él no puede conocer, los actores y actrices sí tienen la edad de los personajes que encarnan.
WOLKE 9 fue mostrada en 2008 en el área “Un Certain Regard“ en Cannes, ganó el premio “Coup de Coeur“ y fue aplaudida y ovacionada durante 10 minutos, algo fuera de lo común en este festival.
Andreas Dresen
Nacido en Gera en 1963, tras realizar unas prácticas voluntarias en los estudios de cine de la DEFA y trabajar como asistente de dirección para Günter Reisch, estudió en la Universidad de Cine y Televisión “Konrad Wolf“ en Potsdam-Babelsberg. Desde 1992 trabaja como autor y director autónomo. Además de dirigir cine, Dresen también trabajó como director de teatro, escenificando piezas como el “Fausto, primera versión “de Goethe en el Teatro de la ciudad de Cottbus (1996) y la pieza propia “El estrado de los testigos“ en el Deutsches Theater de Berlín (2002), en donde también realizó la obra de Horvath “Kasimir y Karoline“ (2006). En febrero de 2006 debutó como dirigente de ópera en Basilea con “Don Giovanni“ de Mozart.
Filmografía (selección)
STILLES LAND (1992) , MEIN UNBEKANNTER EHEMANN (1994)
KUCKUCKSKINDER (1994) , RAUS AUS DER HAUT (1997)
NACHTGESTALTEN (1999) , DIE POLIZISTIN (2000) ,HALBE TREPPE (2001) A media escalera, HERR WICHMANN VON DER CDU (2002) , WILLENBROCK (2004) , SOMMER VORM BALKON (2005) Verano en Berlín,WOLKE 9 (2007/08)
WHISKY MIT WODKA (2008)
Hans-Günther Pflaum |
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–Día 23-Krabat Director: Marco Kreuzpaintner, color, 120 min., 2008 |
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Una voz como de un sueño atrae a Krabat, un huérfano de 14 años, hasta un misterioso molino, cuyo inquietante patrón lo toma como aprendiz. Desde entonces aprende junto con otros once muchachos no sólo el oficio de molinero, sino también el arte de la magia negra. Sin embargo, para ello tiene que pagar un precio muy alto: cada Nochevieja uno de los discípulos debe pagar con su vida; sólo así el patrón, que ha hecho un pacto con la muerte, puede prolongar un año más su propia vida. Krabat comienza a desvincularse de esta fatídica estructura de poder. Su fuerza interior, un amigo astuto y el amor de una muchacha le ayudan a ahuyentar las tinieblas que acechaban al lugar y a sus habitantes desde mucho tiempo atrás.
Especificaciones técnicas
¿Qué camino conduce a una vida de satisfacción y autodeterminación? ¿Entrar por una puerta hace, tal vez, que otra se cierre? Uno se plantea estas preguntas por primera vez, de modo inconsciente, en la adolescencia, pero le acompañarán para siempre. En este sentido, “Krabat”, la novela juvenil de 1971 de Otfried Preußler, contiene algo de universal e intemporal. Habla de la seducción del poder, de la fuerza del amor, de la falacia de la seguridad y de los desafíos de la libertad. Basada en una leyenda soraba, esta historia se sitúa en la Alta Lusacia, al este de Alemania, a principios del siglo XVIII, cuando Augusto el Fuerte reinaba en Sajonia, como sugieren algunos breves pasajes. Para su adaptación cinematográfica, el guionista Michael Gutmann y el director Marco Kreuzpaintner hacen retroceder un poco la historia hasta una época mejor conocida entre el público: el tiempo de miserias de la guerra de los Treinta Años, que finalizó en 1648.
El principio muestra a un joven mendigo vestido con harapos caminando a través de los campos; Krabat, de 14 años, ha perdido a sus padres en el caos de la guerra. La voz gutural de Otto Sander, como narrador, nos introduce en los acontecimientos. Una noche Krabat, como soñando despierto, es atraído hasta un misterioso molino. El inquietante molinero lo acoge. Aunque tiene que trabajar duro junto a otros once muchachos, Krabat se alegra de haber encontrado un lugar donde vivir. Pero pronto se entera de un secreto: el molino resulta ser una escuela de hechicería donde el maestro enseña magia negra a sus pupilos. Al principio, Krabat está fascinado. Como los demás, consigue transformarse en un cuervo y volar. Gracias a sus poderes sobrenaturales, los jóvenes logran defender a los habitantes de un pueblo cercano de unos soldados que merodeaban por allí. Pero cuando Tonda, que le protege como un hermano mayor, pierde la vida, Krabat empieza a sospechar en qué círculo contradictorio y peligroso se ha metido. En Juro, el pinche de cocina que se hace pasar por tonto, encuentra un amigo astuto. Él es quien le cuenta que para vencer al maestro es necesario el amor de una muchacha. Krabat, enamorado desde hace tiempo de Kantorka, una muchacha del pueblo, decide luchar por ello, a pesar de que, si gana, volverá a perder sus nuevos poderes mágicos.
El argumento de la novela, naturalmente, se ve algo reducido en la película. Por eso en ella el tiempo de aprendizaje es de dos años, en lugar de los tres del libro. Por otra parte, Krabat sabe de la historia de amor con final terrible entre Tonda y Worschula no sólo a través del relato de los otros, sino que también vive una parte de ella, lo que se presenta de modo absolutamente coherente con la dramaturgia. Sin embargo, lo más fascinante es la puesta en escena de densa atmósfera. Gran parte del rodaje se llevó a cabo en la cruda naturaleza de los Cárpatos rumanos. El camarógrafo Daniel Gottschalk muestra lóbregas imágenes, preñadas de desgracia, de los acontecimientos en los alrededores del molino y, aquí y allá, dirige la mirada hacia luminosas tomas en gran formato de las montañas.
Se alternan largos inviernos grises y palpablemente fríos con momentos estivales cortos, cálidos y de aparente despreocupación. Una elección de colores bien meditada recorre la película hasta las ropas de los personajes. La diseñadora de vestuario, Anke Winckler, añade a las raídas camisas de los muchachos un jubón, cuyo color en cada caso simboliza un aspecto de su carácter. Krabat, que llega un tanto ingenuo al grupo, va de verde; el cariñoso Tonda va ataviado de rojo; el callado e introvertido Juro, de azul; y el adversario de Krabat, el falso y aparentemente envidioso Lyschko, lleva tonos amarillos.
El espíritu de la fuente literaria centellea a lo largo de esta historia de iniciación, entre otros, a través de la voz en off del narrador añadida a la película. Al final parece alguien que revela sus propios recuerdos al murmurar con sabiduría de anciano: “Todo tiene su precio. Pero a cambio ganamos algo que no se cambia por nada del mundo: nuestra libertad”. El mensaje de esta lograda versión fílmica de la novela resuena aún mucho tiempo: quien tiene una gran fortaleza, es capaz de infundir a otros una solidaridad asombrosa.
Críticas y recomendaciones
“Krabat” es ambicioso y consigue crear una atmósfera consistente y escalofriante. Además, es una historia potente y permanece fiel a sus raíces del este de Europa, sin agarrarse al tirón de la serie “Harry Potter”. Jan Hamm, Filmstarts.de.
El director y guionista Marco Kreuzpaintner no utiliza la conocida fuente literaria, sin embargo, para sacar un programa escolar televisivo en formato cine, sino que, en lugar de eso, consigue una rareza de la cinematografía alemana: una película de género. La historia de iniciación de “Krabat” lo tiene todo para llevar auténtico cine fantástico a la pantalla grande. David Gaertner, critic.de.
Marco Kreuzpaintner, que toma material de Hans-Christian Schmid y de su coautor Michael Gutmann, consigue hacer sonar los variados tonos de la historia, la dura realidad de una existencia que sigue recordando a la medieval, el romanticismo sombrío del paisaje alemán, la magia negra de los relatos fantásticos, el eco del espanto del siglo XX. Anke Sterneborg, Sueddeutsche.de, 8-10-2008.
Galardones
Premio del cine bávaro “Bayerischer Filmpreis” en 2008 en la categoría “Premio a película infantil y juvenil”.
Calificación “Especialmente valioso” de la institución de fomento del cine FBW (Filmbewertungsstelle Wiesbaden).
Marco Kreuzpaintner, nacido en Rosenheim en 1977, es un cineasta autodidacta. Estudió Historia del Arte en Salzburgo antes de dar el salto, a finales de los años noventa, a la industria del cine. Llamó la atención por primera vez con su cortometraje "Entering Reality", al que siguió otro corto, "Der Atemkünstler", y más tarde, una película para televisión de 45 minutos, "Rec - Kassettenmädchen/ Kassettenjungs". Entre 1998 y 2001 trabajó también como asistente de Edgar Reitz y como tal participó en la preparación de “Heimat 3”. Dos años después tuvo lugar su debut cinematográfico con “Ganz und gar”. Este director y guionista consiguió renombre internacional con “Sommersturm”, una película en la que con gran sensibilidad narra cómo fueron sus propias experiencias al salir del clóset. Marco Kreuzpaintner vive en Múnich.
Filmografía
1999 “Entering Reality” (cortometraje: guión, dirección, producción)
2000 “Nebensächlichkeiten” (cortometraje: dirección)
2000 “Der Atemkünstler” (cortometraje: guión, dirección, producción)
2002 “REC - Kassettenjungs/Kassettenmädchen” (cortometraje: dirección)
2003 “Ganz und gar” (primer largometraje para el cine: dirección)
2004 “Sommersturm” (largometraje para el cine: guión, dirección)
2006 “Die Wolke” (largometraje para el cine: guión)
2007 “Trade – Willkommen in Amerika” (largometraje para el cine: dirección)
2008 “Krabat” (largometraje para el cine: guión, dirección)
Ina Hochreuther
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-Día 6- Yella Director artístico: Christian Petzold, color, 88 min., 2007
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Yella decide marcharse. Tiene ansias de futuro. Su existencia anterior debe permanecer en el pasado. En este viaje conoce a un hombre del mundo de las finanzas que comercia con capitales de alto riesgo. Hace un buen papel como su asistente, pero constantemente se abren paso en su nueva vida factores del pasado.
Especificaciones técnicas
Yella quiere irse de Wittenberge donde la empresa de su marido Ben quebró y su matrimonio fracasó de forma dramática. Quiere irse al oeste, más allá del río Elba, donde se supone que hay trabajo y futuro. El día de su partida Ben la está esperando para acercarla a la estación. Este trayecto termina en un accidente: el vehículo cae al río Elba. Yella se salva y consigue llegar a tiempo para tomar su tren a Hannover.
En un apartotel en las afueras de la ciudad se encuentra Philipp, que está de viaje de negocios para la empresa de Private Equity en la que trabaja. Philipp la invita a acompañarlo en su cita de negocios. Ella descubre el mundo del Venture Capital, de las salas de conferencias de cristal con conexión inalámbrica, de las silenciosas limusinas de alquiler y del movimiento constante. Todo aparenta ser fácil, un juego que parece no tener perdedores. Yella lo hace muy bien. Se convierte en la asistente de Philipp, no tiene contrato y le pagan en efectivo al finalizar la jornada laboral. Su sueldo no está nada mal.
Yella avanza rápidamente. Le menciona a Philipp las palabras que él busca, encuentra los puntos débiles de la parte contraria y comienza las discusiones con sus propias propuestas. Cuanto más se compenetran en el trabajo, más distante se muestra Philipp en el terreno personal. Es entonces cuando Yella comprende que él sigue sus propias reglas. En su cerebral y atenta firmeza reside un secreto que él apenas le intenta ocultar. Philipp engaña a su mandante. Acaba poniendo a prueba la sinceridad de Yella.
Una noche Yella regresa a su habitación y Ben la está esperando con nuevos planes para su antigua vida. Ésta corre por el pasillo del hotel a refugiarse con Philipp. La situación no estaba planeada, es inesperada. Pasan la noche juntos. La extrañeza del primer instante deja paso a un entusiasmo y a una intimidad nuevos. Yella participa en el sueño de Philipp. Éste quiere ganar mucho dinero y, para conseguirlo, tiene una idea fácil a la par que prometedora. Se trata de sistemas de seguridad, barrenos, una inversión en Irlanda. Ya casi tiene reunido el capital inicial.
Pero los mandantes de Philipp se vuelven desconfiados. El próximo proyecto en Dessau será el último encargo que reciba. Las negociaciones con el jefe de la empresa Gunthen van muy lentas y Philipp parece indeciso. Yella decide actuar para conseguir salvar su sueño, esa nueva vida que se encuentra a tan sólo un paso.
Declaraciones del director:
Al principio del libro de Marc Augé “Los no lugares. Espacios del anonimato” encontramos un relato. Un hombre de negocios de París hace sus maletas y a continuación se encuentra en un taxi en medio de un embotellamiento. Es la hora punta y tiene que ir al Aeropuerto Charles de Gaulle. Allí, momentos más tarde y todo sudado —acaba de facturar su equipaje— entra en la zona de embarque, ese mundo de vidrio y cuero, de Burberry, Rolex y Bulgari. Tan sólo lleva consigo su pasaporte, su tarjeta de embarque y sus tarjetas de crédito. De repente se siente ligero y libre. Más tarde, en el avión, mientras sobrevuelan Dubai, vuelve a sentir un eco de los temas reales, de los temas sociales, pues al sobrevolar esta zona no se puede servir alcohol. El viajero está sumergido en la soledad, no es una soledad romántica, es moderna, una soledad aún desconocida.
Yella también quiere estar en esa zona. Atraviesa el río, se dirige hacia el oeste. A la alegría. A la soledad. Pero lo antiguo, lo difícil, esa carga de la que huyó, se presenta en su nuevo mundo de la misma forma que lo hizo la prohibición de beber alcohol sobre Dubai. Tira violentamente de ella y amenaza con llevársela consigo.
Yella lucha. Contra la carga pero también contra sí misma, porque en el nuevo mundo también hay amor.
Críticas y recomendaciones:
“Yella” gira en torno a un angustioso estado de indecisión entre lo real y lo irreal. (Der Tagesspiegel)
“La belleza de la película de Petzold radica en el hecho de que éste consiguiera engranar de forma inseparable lo personal y lo político: Su película no sólo trata el capitalismo moderno sino también cómo éste marca la forma de andar, los gestos y los movimientos de los hombres.” (Welt am Sonntag)
Yella es una película en la que se mezclan la exactitud de una película de Godard con la fantasía del Wender de sus comienzos: una mirada francesa con sensibilidad alemana. Es decir, algo inverosímil pero muy satisfactorio. (Frankfurter Allgemeine Zeitung)
La película de Christian Petzold es un thriller metafísico, profundamente entrelazado y llevado a escena de una forma muy precisa que lo confirma como uno de los mejores directores alemanes de mediana edad. (Variety)
“Un verdadera razón para estar satisfecho es el Oso de Plata que obtuvo Nina Hoss —no sólo porque con éste se reconoce el sutil trabajo de la actriz, sino también por el hecho de que Petzold trata los conflictos del presente sin contentarse con soluciones cinematográficas superficiales. Cuanto más sencillez se exige a sí mismo, a su mise en scène y a sus actores, más se disfruta de una experiencia fuera de lo común en esta película: Estamos ante un film que trabaja a favor de la inteligencia del espectador y no en contra de ésta.” (Die Tageszeitung)
Una obra maestra de estilo (…) Utilizando fantasías intensas Petzold da pistas falsas, hace volar la imaginación del espectador y mantiene la densidad del ambiente con una resolución más que sorprendente. Yella es fantástica. Nina Hoss es una transgresora en ambos sentidos de la palabra. Se mueve por el mundo del capital de riesgo como un fantasma, como un ser en la sombra. Asimismo, el papel de Philipp es una nueva hazaña de Devid Striesow. (Abendzeitung München)
Mundos de apariencia, engaños y farsas, luchas por la existencia e insolvencias, seguridades y perspectivas: estos son los temas que encontramos en “Yella”, los cuales están muy cerca de la realidad aunque en la película se muestren de una forma absolutamente fantasmal. Esto hace que la historia, que en realidad es sencilla, sufra la carga de una amenaza profunda que casi deja sin aliento. (Berliner Zeitung)
“Las nuevas realidades chocan con nuestra alma anticuada. Todas las películas de Petzold tratan sobre el amor en los tiempos del capital de riesgo. En ellas se encuentran mundos distintos. (…) En ‘Yella’ Petzold consigue mostrar toda la dimensión de nuestra existencia, su parte nocturna y diurna, contando siempre una historia plausible. Depende de uno mismo entrar o no en estos mundos simbólicos que la historia lleva consigo. Pero si uno decide arriesgarse, le espera una peligrosa expedición al ‘corazón de las tinieblas’ de Joseph Conrad.” (Neues Deutschland)
Biografía del director:
Christian Petzold nació en 1960 en la ciudad de Hilden. Desde 1981 reside en Berlín, donde estudió Filología Alemana y Teatro y donde más tarde trabajaría como crítico de cine y realizaría tareas diversas para la televisión. De 1988 a 1994 estudió en la Academia de Cine y Televisión de Berlín y, asimismo, durante este tiempo trabajó como asistente de dirección para Harun Farocki y Hartmut Bitomsky.
En 1995 Christian Petzold rodó “Pilotinnen”, su película de final de carrera para la academia de cine. A ésta le siguieron “Cuba Libre” (película por la que en 1996 fue galardonado con el Förderpreis del Max Ophüls Festival) y “Die Beischlafdiebin” (1998). Con “La seguridad interna” ganó en 2001 el Deutscher Filmpreis (a la Mejor Película) y, en el mismo año, también se alzó con el Premio Internacional de la Crítica en el Festival de Cannes. Sus siguientes películas, “Toter Mann” (2002), “Wolfsburg” (2003) y “Fantasmas” (2005), recibieron también múltiples premios.
Filmografía:
2007 Yella
2005 Fantasmas
2003 Wolfsburg
2002 Toter Mann
2001 La seguridad interna
1998 Die Beischlafdiebin
1996 Cuba Libre
1995 Pilotinnen
Ralph Eue |
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-Día 13 Jerichow Director: Christian Petzold, color, 93 min., 2009 |
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El destino reúne a tres personas en "Jerichow", una población al este de Alemania castigada por la emigración y el paro: el encuentro de un ex soldado con el propietario de origen turco de una cadena de comida rápida y su misteriosa mujer los precipita a todos en el abismo.
Especificaciones técnicas
Thomas regresa allí tras la muerte de su madre. Era soldado, pero lo han licenciado con deshonor. La única herencia de su madre es la casa en la que vivió hasta el último momento y de la que solo quedan ruinas, pero a pesar de ello Thomas quiere arreglarla.
Una tarde, Thomas (Benno Fürmann) saca a un extraño de un apuro. Se llama Ali (Hilmi Sözer) y conduce tan borracho que se sale de carretera y acaba en la cuneta. La policía ya tiene en el punto de mira al hombre de origen turco y sólo está a la espera de una oportunidad para quitarle el carné. Thomas lleva a Ali a casa.
Ali es el propietario de una serie de puestos de comida rápida que tiene alquilados en la región. Cada día los abastece y hace la caja. Ali no confía realmente en nadie y siempre teme que sus empleados le den gato por liebre, y a veces con razón.
A Ali le gusta Thomas, le da la impresión de que es sincero. Le ofrece un trabajo de chofer y asistente con un salario razonable.
Laura (Nina Hoss) es la mujer de Ali, atractiva y fría, casi hasta huraña. Thomas la ve todas las mañanas y las tardes cuando pasa por delante de la casa de ladrillo situada en lo más profundo del bosque. Laura es respondona y casi despectiva con el conductor al que su marido considera un amigo.
Thomas observa desde la distancia cómo se tratan los cónyuges. Ali se pone furioso cuando no localiza por teléfono a Laura, la cólera y los celos lo dominan. Imposible escapar.
Una agradable tarde, durante una excursión a la cercana playa del Mar Báltico, Thomas se sienta junto a Laura sobre la manta de picnic, mientras Ali baila borracho y absorto al ritmo de la música turca que suena en la radio. Sin quererlo realmente, arrastrará a Laura y a Thomas a un anhelo, a un contacto, que lo cambiará todo.
* Tres personas, que se han desviado del camino, se encuentran por fatídica casualidad: Thomas, joven, fuerte y parco en palabras, un antiguo soldado expulsado del ejército con deshonor; Ali, que ya está un poco quemado por la vida, pero todavía afable, un empresario turco en Alemania que no se quiere dejar engañar por los arrendatarios de sus puestos de comida rápida; Laura, una mujer con un pasado, bella, pero que se ha vuelto un poco insoportable en su matrimonio con Ali.
Thomas, Ali y Laura protegen sus secretos y a sí mismos de los demás. Buscan amor, pero también seguridad. Están en una situación de dependencia mutua pero lo que quieren conseguir unos de otros solo se consigue a base de traición.
”Jerichow” de Christian Petzold es un triángulo en el que los anhelos se transforman una y otra vez en otros sueños más profundos. En las carreteras secundarias del noreste de Alemania, en los bosques de este vasto país y en los arrecifes sobre el mar se desarrolla un drama en el que una constelación clásica del cine experimenta una audaz nueva interpretación.
Entre la culpa y la libertad, la pasión y el cálculo se encuentran los deseos, cuyo cumplimiento puede desatar una maldición.
Christian Petzold siempre sigue modelos de películas que le dan como vago pretexto un argumento o un tema en el que sus obras terminan reflejándose a su manera. Pero este director no rueda remakes, sino obras resucitadas, historias fantasma que, como si de no muertos se tratase, apenas evocan más que un recuerdo de los acontecimientos pero que a pesar de ello siguen su ejemplo como por la fuerza. En “Jerichow” se trata del ejemplo de “El cartero siempre llama dos veces”.
La precisión escenificadora es imperturbable: ninguna mirada, ningún gesto, ninguna ejecución caen en saco roto (a no ser que se quiera hacer patente el punto muerto en la vida). La construcción, que proviene del género negro, proporciona una notable elasticidad, sin calmar ni desviarse de la visión desilusionada de las relaciones: cuanto más se desesperan los personajes esforzándose en hallar su felicidad, más despiadadamente girarán sus sentimientos alrededor del dinero: todo tiene un precio. ¿Qué se le ha perdido al amor aquí? ¿Qué intenta conseguir? ¿Y quién querría confiar aún en el amor? O, como Laura le dice en una ocasión a Thomas: “¡No puede haber amor si no hay dinero!”
De la frase se desprende dolor. También el deseo de cambiar las cosas. Y además la incertidumbre de cómo se deberían desarrollar los acontecimientos.
Declaraciones del director:
Cuando rodábamos “Yella“ leímos en el periódico de Prignitz que la policía había detenido a un vietnamita que estaba en la cuneta junto a su coche averiado con el eje trasero roto. El maletero estaba lleno de monedas, lo que fue suficiente para detenerlo. Resultó que el hombre era el propietario de cuarenta y cinco puestos de comida rápida y que el dinero del maletero eran ingresos del día y cambio. Se había montado un negocio y comprado una casa un poco a las afueras, en un bosque, alejada de otras casas, para él y su familia.
Prignitz es una región moribunda. No hay producción ni trabajo. El vietnamita había conseguido arrancarle un negocio, una casa, una “patria” a la región moribunda. “Construir una patria” es algo que siempre me ha interesado. Me gustan sobre todo las personas que fuerzan un poco la situación. Mientras que a su alrededor todo se hunde y desintegra, ellos siguen adelante.
A menudo estos ”constructores de patrias“ son retraídos. Se aislan. Están solos. “Aislarse” porque siempre me viene a la cabeza Robinson Crusoe: las relaciones comerciales, el capitalismo moderno y el anhelo de la humanidad de comprenderlo todo, volver a empezar todo de nuevo, una reconstrucción. Y eso es lo que hace Robinson: construye el mundo de nuevo. Cuando otras personas, la amistad y el amor entran en este mundo, éste se derrumba.
Ahora que la película se ha terminado y la podemos observar con algo de distancia, nos sorprendió que no haya ninguna escena en la que no aparezca el dinero. Como imagen, como valor de cambio, como fraude y para adquirir algo. Tuve la sensación de que el dinero se había metido a hurtadillas en la película, en las imágenes, entre los personajes. De que había comprado la película.
Y lo que también me llamó la atención: son los hombres los que llevan a cabo esta “construcción de la patria”. Para eso necesitan el dinero y a la mujer. “¡No puede haber amor si no hay dinero!”, dice Laura. Ella no quiere comprar a nadie. No necesita ninguna patria. Necesita el dinero para ser independiente. Eso no les viene bien a los hombres.
Así es que aparece el crimen en la historia.
Críticas y recomendaciones:
“Con ‘Jerichow‘, Petzold ha conseguido una fascinante actualización de su filmografía, lanzando una mirada única a los paisajes, con pocas pinceladas esboza la vida y el trabajo cotidianos, y cuando generaciones después se quiera saber cómo era ese país, qué hacían y qué sentían sus habitantes, aquí se encontrará la respuesta. Porque su curiosidad por lo que queda al margen de las película modelo es incluso mucho mayor que su interés por aquello que señala como rastro.” (Frankfurter Allgemeine Zeitung)
“En ‘Jerichow‘, Petzold habla sobre tres personas en un enredo monetario y amoroso. Ali (Hilmi Sözer) es un hombre de negocios turco que ha construido en Brandemburgo un imperio de puestos de comida rápida. Pero al igual que su casa o su gran coche, también ha comprado su existencia. Y a una bella mujer. Con Laura (Nina Hoss) vive un trueque de sentimientos y dinero que perderá el equilibrio con la aparición del ex soldado Thomas (Benno Fürmann). Petzold sigue a estas tres personas a través de una región cuya inclemencia también contagia a los sentimientos. Los muestra en calles transitadas y en pequeños polígonos industriales, en restaurantes de carretera, delante de centros comerciales, en el coche, siempre en movimiento.” (Die Zeit)
“‘Jerichow‘ trata sobre el poder de las relaciones y del dinero. Sobre sus repercusiones en los sentimientos y en los anhelos. No es el guión el que domina aquí el curso de la historia sino un principio de mayor importancia, que ya existe antes de las imágenes.” (Berliner Zeitung)
“La película empieza después de un entierro y acaba con una muerte, también entremedias reina el fatalismo: Petzold describe las relaciones, paisajes y la rutina laboral de manera física concreta y suficientemente detallada, como para perderse en juegos del destino esquemáticos. Pero la disposición de la óptica (cámara: Hans Fromm) y la aguda dramaturgia de “Jerichow” desarrollan su propia forma de lo inevitable: casi cada escena rima refinadamente con otra y el triángulo amoroso se traduce en una geometría de las imágenes más acuminada y abstracta.” (Falter)
“Petzold tiene el talento para condensar las disposiciones de la narración muy artificiales y entonces enterrarlas bajo pequeños gestos y aplica ese don también el día en el que observa la realidad. ¿Cómo es una oficina de empleo que, con suerte, ofrece trabajos temporales, pero ya ningún contrato indefinido? Sorprendentemente cordial y luminosa.” (Standard)
“Christian Petzold consigue una forma de abstracción totalmente nueva a medio camino entre el cine negro, el romance pasional y la sobria representación de la sociedad.” (ARTE Magazin)
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